Es una redundancia vincular
escritura y ciudades italianas. El conjunto de inscripciones, epigrafía,
escrituras expuestas y todo tipo de estímulos visuales tanto históricos como
contemporáneos que el calígrafo y el tipógrafo encuentran a su paso por las calles de sus localidades
es apabullante. El gran Armando Petrucci ya lo dejó anotado hace muchos años en
su imprescindible Prima Lezione di paleografia
(Laterza, 2002) al recorrer los espacios de la escritura en Roma, como ejemplo
máximo de “città scritta”.
| Al pie de las letras: Iglesia de San Silvestre, Roma |
El pasado domingo parecía cumplirse
un sueño perseguido durante años: visitar la fábrica de papel en Fabriano, uno
de los mejores papeles que existen en el mundo y que yo utilizo con frecuencia.
Un destino casi mítico para los amantes del papel de calidad. Pero
lamentablemente, la extraordinaria calidad de su fabricación no corre paralela
ni es aplicable a un museo escaso y apenas interactivo sin innovación
museística alguna. Interesante la colección de papeles con filigranas desde el
siglo XIII pero poco más, muy a mi pesar. De relativo interés la bodega de
fabricación con una sola tina con pasta de papel. A pesar de esta desilusión,
localidades de Umbría como Perugia y la preciosa Todi, convirtieron la
excursión dominical en un momento extraordinario. Una gratísima sorpresa: en
Perugia me topé con una joya de la caligrafía urbana. El gran Niels
"Shoe" Meulman con su “calligraffiti” y su estilo inconfundible
dejaron huella en este edificio.
| Perugia, Calligraffiti de Niels "Shoe" Meulman |
Y otra joya, esta ya
conocida y frecuente de paseos romanos: la Cartotecnica de Roma, una tienda de
objetos de escritura con decoración de época y continuidad en el negocio
durante varias generaciones.
Penetrar en su interior es literalmente viajar al tiempo de
los tinteros de marcas legendarias: Pelikan, Waterman, Saratoga, Skrip, al tiempo de las
estilográficas de uso cotidiano, de los lapiceros Lira, Stabilo, Koh-i-Noor, los afiladores, los reclamos
publicitarios que hacen las delicias de cualquier historiador del diseño gráfico
aplicado a la escritura.... Me atendieron a las mil maravillas pero no pude
llevarme la Aurora 88 que me miraba con ojos de cordero abandonado. El grado de
flexibilidad y punto fino eran óptimos al comienzo, pero el flujo de tinta nos
falló finalmente. A pesar de intentar reanimarla, hacer ajustes y ponerla a
punto durante más de dos horas, no fue posible.
En fin: Roma vuelve a ser protagonista cinematográfica en
los últimos años: la gran belleza de Sorrentino o la simpática de Allen no
hacen sino revalidar una verdad indiscutible: el aroma inconfundible de la
ciudad escrita por excelencia. Abrazos.
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ResponderEliminar¡qué disfrute abrir tu galería y encontrarme con esas hermosas líneas, elegantes y sugerentes grafías. Un lujo para los sentidos. Un gran saludo desde las áridas tierras alcarreñas y justo después de "Detrás de las apariencias..."
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